Cementerio Douaumont

Hoy es 11 de noviembre. Tal día como hoy, hace ya 90 años, se celebró el armisticio entre los estados beligerantes que combatieron en la 1ª Guerra Mundial. Fue el primer conflicto bélico de nuestra era en que se movilizaban recursos militares de diferentes continentes, diferentes estados, puestos al servicio de las diferentes ideas nacionalistas dominantes del primer cuarto de siglo XX. El fin de la Alemania Imperial, el surgimiento de Japón y Estados Unidos como potencias de primer orden y, por supuesto, el nacimiento de la poderosa Unión Soviética fueron alguna de las consecuencias. La Primera Guerra Mundial dejó Europa desolada, generaciones enteras exhaustas y profundas heridas políticas de difícil curación, como se vería años más tarde. El terrible resultado del apocalipsis mundial fueron 20 millones de muertos que sembraron los diversos campos de batalla de la Vieja Europa.

En los actos presididos por diversos altos funcionarios políticos de la Unión Europea, el presidente francés Sarkozy ha afirmado que “ha llegado el tiempo de honrar a todos los muertos sin excepción, ahora que todos los testigos de esta tragedia han desaparecido y en Francia el último soldado superviviente de esta guerra atroz ya no está”. Lazare Ponticelli, era el último superviviente vivo francés de la Primera Guerra Mundial, pero falleció en marzo de este año.

Muchos se preguntan para que puede servir una lección de aburrida y tediosa Historia, y como no se cansan de repetir los historiadores, es muy simple: para evitar volver a caer en la misma piedra. Y aún a pesar de que, en teoría, hemos aprendido de nuestros errores, en otros lugares del mundo la calamidad de la guerra sigue azotando sin que, por el momento, se pueda llegar a albergar ningún tipo de esperanza de su erradicación.

Post Relacionados



Sin comentarios todavía.
RSS feed para comentarios en este post. TrackBack URI
Deja un comentario
Logueate para dejar un comentario.