Hubo un tiempo en que los submarinos de guerra alemanes sembraban el terror por todo el Océano Atlántico, Mar del Norte, el Mediterráneo y otros mares de la órbita europea bajo influjo alemán. Estos submarinos transmitian mensajes por radio a sus compañeros de “manada”, para coordinar acciones de ataque contra convoyes marítimos aliados.

Los mensajes eran interceptados por los servicios de inteligencia militar de los Aliados, llevando un gran esfuerzo en el peso de estas operaciones la casa de campo de Bletchley Park, sede de uno de las mayores concentraciones de la historia de analistas, criptógrafos, matemáticos y en general, mentes brillantes de todo tipo. Como todo, algunos destacaban por encima de sus colegas. Hoy hablaremos de Alan Turing, el que dicen que fue uno de los primeros avanzados de las ciencias de computación.

Turing fue concebido el 1911 en Chatrapur, India. Pero por deseo de sus padres nació finalmente en Paddignton, Inglaterra. La infancia de Turing fue la de un continuo rio de asombros por parte de los adultos que le cuidaron. Educadores y profesores pronto se dieron cuenta de que aquel pequeño muchacho tenía una mente despierta y ágil.

Turing no profesaba el mismo ardor por las ciencias clásicas, lo que le valió la decepción de no poder entrar en su primera opción académica, Trinity y finalmente entró en el King’s College. En 1935, Turing fue nombrado profesor del mismo centro.

En 1936, publicó el estudio “Los números computables, con una aplicación al Entscheidungsproblem”. Suponemos que el impacto en el mundo científico fue notable, dada la fama que Turing adquirió posteriormente. Turing creo una teoría propia que acabó en lo que se conoce como Máquina de Turing, una herramienta lógica capaz de resolver cualquier problema matemático que pudiera representarse mediante un algoritmo. Hoy en día los estudios que realizó Turing siguen siendo objeto de estudio. Francamente, es algo tan complejo que escribimos sobre ello de pasada, porque escribir de algo cuando no se conoce en profundidad es insustancial. Nos debemos quedar que dado su trabajo, Turing es uno de los mejores científicos que dió el siglo XX. Pero eso no le valió el pasaporte a la felicidad. Más bien, todo lo contrario.

enigma

Pero llegó la Segunda Guerra Mundial, el conflicto que sesgó la vida de millones de seres humanos y cambió la de otros tantos. Turing fue uno de los científicos líderes en la mansión de Bletchley Park, situada a casi 100 km de Londres en previsión de un posible desembarco alemán. Turing colaboró decisivamente en descubrir las claves alemanas creadas con la máquinas de invención polaca Enigma, posteriormente adquirida por la Werhmacht para la encriptación de sus comunicaciones. También ayudó a romper los códigos de teletipos FISH(máquinas de teletipos codificados fabricados por Lorenz Electric y Siemens&Halske). Gracias al estudio de los sistemas FISH, se avanzó posteriormente en la construcción de la primera computadora electrónica programable, llamada Colossus. Colossus fue diseñada por Max Newman y construida en la Estación de Investigaciones Postales de Dollis Hill en 1943. Colossus fue utilizada entonces para ayudar en la computerización de cálculos de descifrado de códigos FISH.

Turing diseño a su vez, la Bombe, máquina electromecánica que se utilizaba para desechar un buen número de claves enigma erróneas. Para cada combinación, se implementaba eléctricamente una cadena de deducciones lógicas, se encontraba una contradicción matemática y se desechaba la combinación elegida. Posteriormente se añadió una mejora del matemático Gordon Welchman. Bombe era una de las herramientas de mayor uso de los criptógrafos aliados para descifrar los códigos Enigma. Otro día hablaremos de Engima y de su importancia en el desarrollo de la guerra. Es tal la importancia de los trabajos de Turing que fueron secretos hasta 1970, casi 30 años después de acabada la guerra.

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Pero la guerra pasó. Y llegó el terrible año 1952. Turing era homosexual. Una práctica delictiva en la sociedad británica de los años 50. Su amante, Arnold Murray, intentó robar al propio Turing en su casa con la ayuda de un cómplice. Turing denunció el caso pero no supo preveer las consecuencias. La polícia investigó y acabó por descubrir y hacer confesar al científico su homosexualidad. Los cargos fueron “indecencia grave y perversión sexual”. Turing decidió no defenderse y fue condenado por ello. Ante la disyuntiva de ir a la cárcel o inyecciones de estrógenos, que reducirían la líbido de Turing, optó por lo último. Sufrió las inyecciones hormonales durante un año y los cambios fueron terribles. Cambios físicos como el aumento de peso o la aparición de pechos marcaron a Turing. Otra consecuencia fue la “impotencia sexual”. Un daño irreparable e injustificado a todas luces. Pero eran otros tiempos y Turing fue víctima de su época.

De forma un tanto irónica a mi entender, Turing relataba su situación en una carta enviada a su amigo Norman Routledge. Turing incluyó en la carta un silogismo (El silogismo es una forma de razonamiento deductivo que consta de dos proposiciones como premisas y otra como conclusión, siendo la última una inferencia necesariamente deductiva de las otras dos) sobre su pensamiento científico y el asunto de su homosexualidad.

  • Turing cree que las máquinas piensan
  • Turing yace con hombres
  • Luego las máquinas no piensan

Finalmente, Turing falleció por envenenamiento agudo de cianuro.  Aparentemente, el cianuro se encontraba en una manzana que no llegó a ingerir completamente. Su muerte fue un escándalo, envuelto por el misterio y las teorías conspiratorias. Fuese un asesinato o no, la sociedad británica tuvo un peso determinante en el prematuro adiós a la vida de Turing.

Años más tarde, concretamente el 10 de Septiembre de 2009, el propio primer ministro británico, Gordon Brown, emitió un comunicado de disculpa ante la opinión pública. Y es que el mal que se hizo a Turing, fue algo grotesco y tratar un “asesinato civil” es muchas veces tan peligroso como un asesinato físico.

Sea como fuere, Alan Turing goza hoy en día del reconocimiento que no tuvo en vida. Multitud de obras, premios científicos o monumentos le recuerdan. Poco premio es, para uno de los hombres más decisivos en la lucha contra el mal de toda la historia.

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Una respuesta to “Alan Turing: el genio que cayó en desgracia”
  1. 1
    MaeglinNo Gravatar Dice:
    5:26 pm

    "sede de uno de las mayores concentraciones de la historia de analistas, criptógrafos, matemáticos y en general, mentes brillantes de todo tipo." Tambien quisieron contar con un lingüista aunque tras leer este post y ver el destino de Turing empiezo a ver de otra manera su negativa a formara parte del equipo.

    http://gondorianhelmet.blogspot.com/2009/10/00tol...

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