stalin

Uno de los episodios más deleznables, de la ya de por si cruenta e inhumana historia de la Segunda Guerra Mundial fue la llamada, “Masacre de Katyn”. Cuesta ponerse en el cerebro de quien o quienes idearon, planearon y ejecutaron esa atrocidad. Algunos alegarán que la guerra produce muertes, pero incluso en algo tan terrible como la guerra, hay negro, gris y blanco. Hay muchas maneras de empuñar un rifle, desde la defensa de la libertad hasta el simple exterminio y guerra de agresión. Quizás otros digan que tampoco hay que extrañarse tanto, a tenor de lo que ha venido sucediendo en el los últimos años. Quizá tengan razón.

Contexto histórico: La siempre disputada Polonia, una vez más, está cercada. Por el Oeste la Alemania de Hitler se rebela como uno de los regimenes más terribles de toda la Historia de la Humanidad. Por el Este, una nueva superpotencia, la URSS, Unión de Republicas Socialistas Soviéticas, es ya por entonces, en los años 30 un imperio del terror.

Katyn evoca al asesinato de más de 20.000 ciudadanos polacos, muchos de ellos oficiales del Ejército Polaco, en el bosque de Katyn, a poca distancia de Smolensk, URSS. Después de la derrota de Polonia y su reparto con Alemania, por el pacto Molotov-Ribbentrop, miles de ciudadanos polacos, entre ellos soldados de su Ejército partieron a la URSS como prisioneros de guerra. Algunos de los campos donde se establecieron fueron Ostashkov, Kozielsk o Starobielsk. Realmente la matanza se llevó en varios lugares, no siempre en el triste y macabro bosque ruso.

El 5 de marzo de 1940, el aparato político dirigente de la URSS, encabezado por Stalin, según una nota del propio Lavrenty Beria (de infausto recuerdo) ordenó la ejecución de activistas “nacionalistas y contrarevolucionarios”, orden a aplicar a los detenidos ubicados en los campos de prisioneros de la parte oeste de Ucrania y Bielorrusia. Cabe decir, que en el lenguaje soviético, un “contrarevolucionario” podía ser cualquiera hubiera hecho lo que hubiera hecho. Los motivos sobraban. Si habéis léido Archipielago Gulag, sabréis de sobra la holgura del código penal soviético. Esto incluyó a un número no pequeño de soldados, reservistas, oficiales y miembros de la inteligencia polaca.

El trabajo sucio correspondió a los hombres y mujeres del NKVD, aparato militar represor, culpable de miles y miles de crimenes contra la Humanidad. Terror de los enemigos de los soviéticos, que eran según Stalin, la mayoría de sus conciudadanos. La gran totalidad de los asesinatos fueron cometidos por arma de fuego, tiro de gracia en la nuca. Su lugar de reposo sería una gran fosa común.

Entre abril y mayo de 1940, casi 22.000 personas fueron asesinadas por las tropas del NKVD. 6.00 en el campo de prisioneros de Osthashkov, 4.000 en Starobielsk, 4.500 en Kozielsk y 7.000 en territorio de Bielorrusia y Ucrania.

La URSS negaría los hechos hasta los tiempos de la presidencia de Gorbachov, 1990. Las relaciones entre Rusia y Polonia, siempre tensas, se han visto muy marcadas por los hechos de Katyn. En los últimos años, el reconocimiento del hecho por partes rusas, las desclasificaciones de documentos secretos, han mejorado la relación entre ambos países.

Algún día hablaremos más en profundidad de este trágico suceso.

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