adolf_hitler

Desde que mi madre me regaló un par de viejos libros sobre el Führer, pensaba que lo sabía “casi” todo acerca de los origenes del dictador de origen austríaco. La biografía escrita por John Toland fue de las primeras y se puede decir que es una obra de obligado estudio para quien quiera acercarse con precisión a los primeros movimientos de Hitler en su etapa pre-política.

Pero el estudio de la Historia es inagotable e imparable. Cada día se desclasifican nuevos documentos que historiadores actuales tienen el privilegio de examinar, privilegio que no tuvieron los primeros biógrafos de Hitler, Stalin, etc.

Hae pocos días que sabemos que un historiador, Thomas Weber, de la Universidad de Aberdeen, Escocia, afirma que el papel que se atribuye a Adolf Hitler en su etapa como soldado de la Primera Guerra Mundial, no es ni mucho menos, como nos habían contado.

Cualquier persona que conozca ciertos aspectos de la vida del dictador, sabrá que participó como soldado de infantería en el conflicto mundial de 1914. Por norma se define que en ese período Hitler demostró unas cualidades excepcionales como soldado y que la valentía fue su principal rasgo. Allí se fraguó, sin embargo, el germen del odio hacia todo lo que no encajase con su ideal político y espiritual de la raza aria. Desde las trincheras supo de la “puñalada en la espalda” que había recibido Alemania de manos de sus propios compatriotas mientras él y sus camaradas eran acribillados a miles en las batallas del centro de Europa.

Según Weber, Hitler en cambio, no fue ningún héroe sino que los compañeros se referían a él como “etappenschwein” (cerdo de la retaguardia). Como hemos dicho, hasta ahora existe el consenso en que Hitler demostró un valor fuera de lo común, como mensajero entre su estado mayor y el frente de batalla pero Weber afirma en cambio, que “se mantuvo siempre a 5 kilómetros de la línea del frente”. Y si estudiamos mínimamente la guerra del 1914, podemos afirmar que es una distáncia que consideraríamos “segura”, a tenor de la tecnología y los parámetros militares de aquella época.

Weber está a su vez “muy convencido también de que si Hitler vio reconocido su esfuerzo militar con la Cruz de Hierro fue porque estaba muy bien conectado, y no porque fuera un soldado valiente.” Desconocemos por ahora en que se basa Weber para realizar estas afirmaciones dado que su libro no sale a la venta hasta el 16 de septiembre en Reino Unido. Sin embargo, lo primero que pensamos al leer esta afirmación es, ¿que contactos podía tener un simple soldado raso como Hitler en el 1914? Hitler provenía de una familia de estrato humilde, su padre había sido funcionario de aduanas y el joven Hitler nunca tuvo una infancia fácil y su juventud fue aún peor. Por estos motivos, nos choca pensar en posibles privilegios para el soldado rasdo Adolf Hitler y mucho más siendo eso, un simple soldado.

Hitler participó con su 16 Regimiento de Reserva de la Infantería Bávara en la batalla de Ypres, donde es enviado al combate como mensajero. El batallón fue diezmado, de 3600 hombres sobrevivieron 600. En 1916 fue herido en Francia en una pierna. Asciende a cabo. Sin embargo, nunca pasó a un escalafon superior, ya que, el estado mayor de regimiento consideraba que no tenía aptitudes para el mando (algo curioso, dado lo que Hitler llegaría a controlar pocos años después). Hitler es condecorado dos veces, recibiendo la Cruz de Hierro de 2ª clase el 2 de diciembre de 1914 y la Cruz de Hierro de primera clase el 4 de agosto de 1918.

En octubre de 1918 es herido por ataque con gas nervioso, por lo que queda ciego temporalmente. Ya en el hospital recibe la funesta notícia de la rendición alemana. Tras una revolución obrera en Berlín, el Káiser huye a Holanda; el gobierno de la nueva República alemana firma el armisticio de Rethondes el 11 de noviembre de 1918. Debido al impacto emocional sufre un ataque de ceguera histérica y queda nuevamente ciego.

Weber se ha basado en archivos militares del 16 Regimiento de Reserva de la Infantería Bávara (RIR 16). Weber afirma que el “70% de sus fuentes son completamente nuevas”.

“Nunca pensé que escribiría sobre Hitler, porque hay muchos libros sobre su vida, pero descubrí que casi no sabemos nada sobre Hitler y la I Guerra Mundial, y que prácticamente todo lo que sabemos se basa en ‘Mein Kampf’ o en la propaganda nazi”

Habremos de esperar pues a la publicación del libro de Weber para determinar que exactitud tienen sus afirmaciones, dado que, de ser cierto lo que el historiador propugna, estaríamos ante toda una revisión histórica de la figura de Hitler como soldado valiente y respetado, digno de una condecoración tan prestigiosa como es la Cruz de Hierro.

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